jueves, 29 de mayo de 2008

A palos con Mr. Canon

De nuevo volvemos a la carga con el tema del copyright, para lo que nos apoyaremos en algunas de las ideas de Javier Cremades expuestas en Micropoder: La fuerza del ciudadano en la era digital. Y es que necesito contarlo: hoy me he vuelto a cruzar con los "señores" Canon y Copyright.

Ana, una compañera de teatro, ha llegado muy contenta a clase esta tarde. La razón era que traía preparada una presentación en Power Point con los diálogos escritos (la actuación va a ser en inglés). Uno de los sketches interpretados durante el curso consiste en una escena de la mítica serie Friends. Bien, aquí es donde aparece nuestro amigo, el Copyright. El profesor ha comentado que lo mejor es no mencionar el nombre de Ross (uno de los protagonistas) durante la actuación, porque "hay que ser cuidadosos con el tema de los derechos de propiedad". Tampoco ha creído conveniente poner imágenes de la serie durante la presentación.

Esta obra de teatro, que está compuesta de tres escenas o sketches, se va a realizar por actores aficionados el próximo 7 de junio en el Espacio Joven 14-30 del barrio Entrevías en el distrito de Puente de Vallecas. Huelga decir -pero aún así, diré- que estáis todos invitados y que además es gratis. Con esto mi pretensión no es dar publicidad al evento, sino plantear la situación: un grupo de desconocidos va a representar una obra a pequeña escala y el señor Copyright reaparece amenazador. La verdad, ¿alguien me puede explicar si reproducir un diálogo de una serie de televisión para un pequeño público y de forma algo casera es legal o ilegal? ¿Y cuando se representan las obras de teatro de un dramaturgo?

El derecho de autor es un conjunto de normas con las que el Estado regula los derechos morales y patrimoniales que la ley concede a los autores: personas que hayan creado una obra científica, literaria o artística, publicada o no. En el Derecho anglosajón se emplea el término de copyright, que comprende la parte patrimonial de los derechos de autor. Según explica en su libro Javier Cremades, una obra pasa al dominio público transcurrido un tiempo de la muerte del autor (en Europa son setenta años). A partir de ese momento se podrá utilizar su creación de manera libre, siempre y cuando se respeten los derechos morales.

Internet ha trastocado el derecho de autor. "Una simple página web puede representar no solo la propiedad intelectual de aquellos que la han creado, sino también la de aquellas obras a las que están unidas por un link que pueden reclamar su parte" (Cremades, 2007, 152). Pero sin este derecho, los creadores se encontrarían desprotegidos y sin poder vivir de su obra.


A raíz de la lectura del post "La cuadratura del círculo de la propiedad intelectual", escrito por Javier Escolar Téllez, me he dado cuenta de que junto a Mr. Copyright permanecía escondido Mr. Canon. Y es que hoy también en la misma clase de teatro de la que hablaba al principio, los alumnos trajeron DVD vírgenes para copiarse las grabaciones de los sketches. "Si pago el canon en un CD virgen presuponiendo que soy culpable de violar unos derechos de autor, después no me pueden prohibir que lo grabe" -describe Escolar-"Puesto que ya nos han multado por un presunto delito, no pueden multarnos de nuevo por el mismo". Conclusión: me he imaginado a todos pagando por una infracción que no hemos llegado a cometer.

No todo es negativo. Javier Cremades deja claro en su libro que con la llegada de Internet la mentalidad general está cambiando. Los cibernautas colaboran en proyectos como Wikipedia, se suman a la Creative Commons y comparten sus propios textos, vídeos, imágenes y sonidos con los demás. Esto nos confiere un micropoder antes impensable. "Como todo sistema organizado en red, la Web existe porque existen los nodos interconectados. Su fuerza es la suma de la fuerza de uno más uno", describe Cremades. Por tanto, compartir es la clave que nos convertirá a los usuarios en seres micropoderosos.

1 comentarios:

Javier Escolar Téllez dijo...

Gracias por citarme en tu blog, Mariola. Con la alegoría que has descrito con Mr. Canon se demuestra lo difícil que es poner una canción, una película, etc. sin saber exactamente si estás cometiendo una actividad ilegal. Creo que cosas como que una película no pueda ser exhibida en una reunión de una asociación es rozar lo absurdo. No se pueden poner tantos límites a cada ámbito de la vida cotidiana.