La que fue compañera de Stieg Larsson durante 32 años, Eva Gabrielsson, visitó en octubre la segunda edición del festival Getafe Negro, dedicado a la novela policíaca, que se celebró en esta ciudad del sur de Madrid. La periodista Elena Pita (a la izquierda en la imagen) fue la encargada de guiar esta conversación pública, a través de preguntas que permitieron saber un poco más de una mujer fuerte, que llegó a ser viuda sin casarse, y del hombre de su vida, a pesar de que no figuraba como marido en un papel.
Eva, que no se sorprendió de que su pareja comenzase el libro a los 48 años, nunca quiso interferir en el trabajo de Stieg. “Creo que la escritura es una forma de arte y, por tanto, un proceso sagrado. Sabía que no debía molestarle, por eso sólo leía cuando él me lo pedía”. Ella apuesta por la fuerza creativa de cada uno. “Si quieres analizar el libro y ver si puedes encontrar el mismo plan y seguirlo, puede que no funcione. Stieg no tenía un plan”.
Joven de armas tomar
Pero ¿qué tiene Millenium que es tan adictivo? Para muchos lectores la respuesta son dos palabras: Lisbeth Salander, pero Eva Gabrielsson cree que es algo más: “Habla de delincuentes, de escándalos acontecidos en Suecia, de gente que no debería estar en el poder...”. La mujer de Larsson fue bastante crítica con los medios de comunicación, de los que afirmó que no dedican tiempo a investigar. Por esto mismo, la sociedad busca respuestas en las novelas policíacas porque, según ella, son muy realistas y describen mejor el contexto que rodea a los criminales.
¿Y quién es Lisbeth Salander? Definirla como una joven inteligente y antisocial, a la que no se le resiste ni el ordenador más seguro del mundo, no sería suficiente. Es un personaje que fascina (los seguidores de la saga bien lo saben). Noomi Rapace vuelve a darle vida en la gran pantalla en la segunda parte de la trilogía, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, estrenada recientemente.
Eva admitió que la joven hacker de Millenium se basa en diferentes personas que la pareja conocía bien, “gente real, difícil y rara”, aunque éstas no lo saben. Explicó que no solemos ver la genialidad de determinados seres humanos, porque la confundimos con rareza y tendemos a alejarnos de ellos. “Yo no diría que Lisbeth sea una persona a la que vemos caminando por las calles de Estocolmo y de otras ciudades, o quizás sí. Quizá hay Lisbeths en todas partes”, añadió.
Gabrielsson, que recorre el mundo de homenaje en homenaje a su marido, confirmó que no aparece como personaje concreto en ninguno de los libros: “Creo que a Stieg le gustaba tal y como soy. Era muy observador. No creó un personaje pensando en mí, sino que usó partes. Por eso me veo en diferentes personajes”. Eso sí, no quiso confesar en cuáles.
“Las cosas no duran para siempre”
La Ley de Cohabitación sueca no reconoce derecho alguno a las parejas de hecho, a pesar de que son más del 50% del total de la sociedad en ese país. A Eva Gabrielsson le han despojado del fruto de su vida y su trabajo con Stieg Larsson y sus derechos como viuda no han sido contemplados. La pareja no quiso casarse por motivos de seguridad, para no figurar en ningún registro público, ya que él estaba amenazado de muerte por escribir sobre grupos de extrema derecha.
“Sé que las cosas no duran para siempre. Estaba preparada para que Stieg me dejara. Pensaba que moriría asesinado, pero nunca me imaginé que fuera a morir de un ataque al corazón, aunque lo peor vino después, cuando nuestra relación de 32 años se consideró no existente”. Por eso, Gabrielsson está luchando para cambiar esta ley, una tarea ardua pero no imposible. Según cuenta, ni los políticos ni los medios están interesados en hablar del tema, cuando gran parte de la población vive en pareja sin haber contraído matrimonio.
Esta arquitecta de 54 años ha pensado en escribir un libro para crear el debate público y que pueda cambiarse la Ley de Cohabitación sueca. “Puedo contar muchas historias de hombres y mujeres que no han tenido la suerte que he tenido yo de ser una figura mediática internacional y que han visto sus vidas destrozadas”.
Gabrielsson, que no participa en el marketing de los libros, no perdona a las personas que se han aprovechado de la herencia para comerciar con los derechos de la obra de Larsson. “Tú no pones este trabajo en manos de cualquiera, sino en alguien en quien confías. Stieg estaría furioso si supiera que su trabajo no está protegido y que se ha vendido como se vende pan. También lo estaría si viera cómo me han tratado”.
Sobre qué pasará con el borrador de la cuarta entrega, algo que muchos lectores se preguntan, Eva expresó: “Es legalmente imposible para mí que pueda hacer algo con los manuscritos porque no tengo concedidos los derechos por parte de los herederos. Si tuviera el cuarto manuscrito, supongo que sí que intentaría terminarlo, aunque por otro lado, no me gusta beneficiarme económicamente si la persona ya no está aquí”
El hombre que amaba a las mujeres
Hace unas semanas, Eva viajó a Madrid para recoger por Stieg el V Premio del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género por su labor en la erradicación del problema, un tema por el que el escritor sueco siempre estuvo preocupado. “Encontraba más fácil trabajar con mujeres”, recuerda Eva con nostalgia, “él no quería prestigio, lo que buscaba era calidad, ideas e investigación, y eso lo lograba mucho más con las mujeres que con los hombres”.
Ésta es la segunda vez que Eva Gabrielsson habla de Millenium ante un auditorio. La primera vez fue hace un año en Francia, en una cafetería librería, donde se dio cuenta de que los libros eran realmente un fenómeno, pues los asistentes no paraban de hablar entusiasmados sobre sus experiencias tras leerlos. Allí, y también en Getafe, se oyó decir que los seguidores de la trilogía se quedaron huérfanos cuando Larsson murió, ya que el autor tenía pensado escribir diez novelas en total. “Creo que hay un tiempo para cosa y de cualquier modo iba a suceder”, afirmó Eva, “de todas formas, los libros como Millenium, populares y accesibles, pueden inspirar a otros a que retomen el hilo, así que creo que pronto encontraréis padres adoptivos”.
(Publicado en Vivir Valdemoro - Noviembre 2009)