Quería escribir sobre el tema de moda de los últimos cuatro años: los vampiros. Mi intención era hablar sobre los libros, las películas y las series de televisión que han inspirado estos inmortales de colmillos tentadores. Pero me he dado cuenta de que se necesitan páginas y páginas para contarlo. Así que he decidido centrarme, por esta vez, en las portadas de estos libros. Si todavía no has escrito la carta a los Reyes Magos y quieres recibir un regalo vampírico, escribe bien el nombre del autor y del título, porque no te servirá de nada decirles que la cubierta es negra y roja.

Le pese a quien le pese, todo comenzó con Stephenie Meyer, la autora de la saga juvenil Crepúsculo, iniciada en 2005. Y aunque los vampiros existen desde tiempos inmemoriales (en la imaginación, porque en la realidad todavía no hemos conocido a ninguno), lo cierto es que esta escritora estadounidense ha conseguido reinventar el mito y vender más de 25 millones de ejemplares en todo el mundo.
Las razones del éxito son varias: jóvenes atractivos con superpoderes, mezcla de inmortalidad y peligro... Y por encima de todo, el amor, que aunque es imposible y destructivo, parece vencer todos los obstáculos. Y digo “parece”, porque uno no sabe muy bien cómo acabará la historia si no se lee las cuatro novelas, que son: Crepúsculo, Luna nueva, Eclipse y Amanecer. Otro de los puntos fuertes de esta saga, traducida a 37 idiomas, son las portadas. Prueba de ello es la avalancha de novelas con cubiertas sospechosamente similares. Si uno se pasea por las librerías y los centros comerciales, encontrará tres colores en una misma obra: negro para el fondo, rojo y blanco para la ilustración. El objeto puede ser una pluma, un candelabro, unos labios, una flor, un ojo... Y todo lo que uno pueda imaginarse. En cuanto al título, éste debe ser breve y llamativo: Amanecer, Medianoche, Despertar, Furia, Adicción, Marcada, Eclipse...
La saga de Stephenie Meyer ha creado escuela. Según la autora, la manzana de Crepúsculo representa la fruta prohibida del libro del Génesis de la Biblia y simboliza el amor imposible entre Bella y Edward, los protagonistas. La flor de Luna nueva, cuya versión cinematográfica está ahora en los cines, es un tulipán rizado que parece marchitarse. A diferencia de las demás cubiertas, Meyer no participó en su elección y afirmó que no tenía ningún significado para la historia. Sin embargo, los seguidores de la saga opinan que es la tristeza que se le queda a Bella cuando su novio vampiro la abandona.El lazo roto de Eclipse representa la dura decisión que debe tomar la protagonista: quedarse con el amor de Edward o con la amistad de Jacob, un hombre lobo al que le gusta correr por el bosque ligero de ropa. Amanecer muestra dos piezas de ajedrez sobre un tablero: un peón rojo al fondo y la reina blanca en primer plano. Según palabras de la autora, esta imagen simboliza la evolución de Bella, que comienza siendo una figura débil en la historia para acabar transformándose en la más fuerte.
Siempre se ha dicho que no hay que juzgar un libro por su portada, pero la verdad es que hay todo un arte en el diseño de las cubiertas. Incluso las Crónicas vampíricas de Anne Rice y el Drácula de Bram Stoker se han adaptado a los nuevos tiempos. Y seamos sinceros, muchas veces no sabemos qué novela comprar y el envoltorio es lo primero que nos atrae. Por tanto, no es de extrañar que los editores se hayan puesto las pilas y sigan el estilismo del rojo sobre negro. Es una moda como otra cualquiera, y si consigue que la gente se interese por la lectura, bienvenida sea.

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