sábado 3 de julio de 2010

Internet, ese enorme “radio patio”

Acceder a la vida privada de las personas cada vez es más fácil. Con tan sólo teclear el nombre de un compañero de trabajo podemos saber en qué redes sociales se encuentra y, si no cuida mucho su privacidad, podemos enterarnos de sus últimas vacaciones y leer comentarios que nunca compartirían con nosotros, pero que escriben en Internet sin pensar en el poder de buscadores como Google.

Parece algo inofensivo. “Total, si a mí nadie me va a buscar”, podemos pensar. Primer error. Seguramente más de uno ha sentido la misma curiosidad que tú y no ha podido evitar poner tu nombre y apellidos en un buscador. Como dice Adolfo Corujo, director del Departamento de Comunicación Online de la consultora Llorente&Cuenca en España, “estamos en Internet, lo queramos o no”. Así que ya que vamos a estar, tratemos de evitar decir cosas de las que luego nos podríamos arrepentir.

Tanto si uno busca trabajo como si no, es imprescindible cuidar las formas que utilizamos a la hora de expresarnos, tal y como hacemos en la vida real (algunos la llaman “la vida 1.0”, por oposición a la web 2.0 de las redes sociales). TwittBoy, experto en la herramienta de microblogging Twitter, aconseja sobre las diez cosas que él no compartiría en esta red, entre las que se encuentran el número de teléfono o la dirección de casa.

Parece obvio que nadie se va a poner a publicar este tipo de datos en el inmenso “radio patio” que es Internet. Pero la lista de meteduras de pata en Twitter sigue. Por ejemplo, publicar quejas sobre el jefe o los compañeros de trabajo, grave error si tenemos en cuenta que ellos también pueden leer lo que decimos.

También existe el caso de personas que alegremente “twittean” insultos directos a clientes que acaban de entrar en la empresa, estudiantes que declaran con orgullo haber copiado en un examen reciente y cibernautas que se vanaglorian de haber cometido un robo. Pues bien, si uno quiere encontrar trabajo o construirse una personalidad digital en condiciones, estos temas hay que obviarlos. Por cierto, describir nuestros momentos íntimos en el baño tampoco se ve bien en Internet. Y sí, todos estos casos encontrados por TwittBoy son reales.

Ya sabemos que Google siempre se acuerda de todo lo que hacemos y registra cada paso que damos, por lo que lo mejor es tener un poco más de cuidado con lo que compartimos en la World Wide Web, invento hoy en día indispensable que el año pasado celebró su cuarenta aniversario. Existen herramientas gratuitas que nos ayudan a saber rápidamente lo que todo el mundo puede leer de nosotros. Es el caso de Profile Watch, que permite saber cuál es el grado de privacidad de nuestro perfil en la red social Facebook.

Así que si un día nuestra vanidad puede con nosotros y decidimos buscarnos en Google (sabia decisión, pues conviene enterarse de lo que los demás están leyendo sobre nosotros), recordemos que en Internet las noticias vuelan… y siempre se quedan.