miércoles 8 de diciembre de 2010

Cuando la memoria es la pieza de un rompecabezas

La frontera entre la realidad y la ficción es el territorio donde Ismael Alonso se encuentra más cómodo escribiendo. Este profesor de Lengua Castellana y Literatura acaba de publicar su primera novela, Algún día (Bohodón Ediciones). Para presentarla eligió el instituto Villa de Valdemoro, donde lleva cinco años impartiendo clases.

Nada más comenzar el libro, el lector cae de repente en medio de unos personajes incompletos. Personas que fueron felices en el pasado y que ahora viven el presente a base de recuerdos. En cada capítulo aprendemos un poco más de la historia, pero no mucho, porque el autor no actúa como narrador omnisciente y prefiere que los personajes sean dueños de sus propios pensamientos. “Ya no era yo quien llevaba el control”, explica Ismael, “porque los personajes se iban rebelando”. Así, capítulo a capítulo, pieza por pieza, el rompecabezas adquiere sentido.

Todo comienza con un coche volcado en mitad de la carretera. La conductora ha muerto. Iba acompañada, pero nadie sabe por quién, porque el copiloto ha desaparecido. Desde la ventana de su habitación, una joven mira fijamente al hombre que está tirado en la playa. No sabe cómo ha llegado hasta allí ni quién es, pero tiene que prepararse para el examen del día siguiente y los recuerdos de sus padres, fallecidos hace tiempo, vuelven a inundar su cabeza. El hombre de la playa tampoco sabe quién es: ha perdido la memoria. Sólo tiene un número de teléfono apuntado en un papel.

Poco a poco nos vamos familiarizando con los personajes y la historia se hace más nítida. Parece que las piezas del juego comienzan a encajar. Seguimos los pasos de M. M., el periodista que investiga la desaparición. Visitamos la redacción del periódico donde trabaja y conocemos al malhablado de su jefe. Una llamada de teléfono nos llevará hasta un marido despechado obsesionado por cambiar el pasado. Y entremedias, capítulos sueltos de un cuaderno de poemas.

Según el autor, estamos marcados por el poder hipnótico del pasado: “Nos vemos en un espejo y no nos reconocemos, escuchamos nuestra voz en una grabación y nos parece lejana, nos comparamos con el pasado pero ya no somos los mismos. Somos diferentes, pero insistimos en mirar atrás para dar sentido a las cosas”. De eso trata Algún día, de la obsesión por recordar el pasado, de la importancia de los recuerdos y de lo distorsionados que éstos se vuelven según pasan los años.

Profesor de instituto y “periodista en extinción”, tal y como se presenta en su libro, Ismael Alonso se estrena en el mundo literario con una obra amena y adictiva, donde los personajes parecen tan reales que cuando acaba la historia nos sentimos un poco vacíos, como si de repente nos hubiésemos despedido de un amigo.