Con motivo de su 25 aniversario, el Instituto de Enseñanza Secundaria (I.E.S.) Villa de Valdemoro celebrará un ciclo de charlas conmemorativas a lo largo de este curso, que se podrán seguir en directo o ver en diferido a través de su página web. El pasado 22 de marzo se celebró el primero de estos encuentros educativos, con el título “Vivir y enseñar en otro país: India y Estados Unidos”, en el que dos maestros destacaron la importancia de ampliar fronteras trabajando en el exterior.

A Josu Baqué, profesor de inglés en este instituto valdemoreño, le atraía mucho la idea de dar clases en un país extranjero y, como licenciado en Filología Inglesa, sabía que era una oportunidad para practicar el idioma. Terminó aterrizando en Denver, capital del estado norteamericano de Colorado.
Beatriz del Río, profesora de Lengua Castellana y Literatura en el mismo instituto, estudió Filología Hispánica y, tras especializarse en la enseñanza de español como lengua extranjera, viajó hasta la India para impartir clases en una universidad pública.
Durante la charla, estos dos educadores explicaron y ejemplificaron con sus propias experiencias cómo habían vivido las cuatro fases del proceso de adaptación a la realidad de otro país, que se conocen como luna de miel, choque cultural, negociación y aceptación.
Microondas en las clases
Tras la euforia de las primeras semanas, lo que se conoce como la luna de miel, una etapa donde todo es maravilloso pero irreal, Baqué empezó a darse cuenta de las grandes diferencias existentes entre el sistema educativo español y el norteamericano. “Después de la falsa alegría, llega el choque cultural. Te encuentras con la realidad social de golpe y aparecen los síntomas de ansiedad y la confusión. No sabes qué está bien y qué está mal”, explica este docente.

Para Baqué, el instituto de Denver era un mundo totalmente distinto. “Intentaba dar la clase mientras una alumna se echaba crema hidratante en las piernas y el compañero de al lado se levantaba para calentar palomitas en el microondas... Hasta el profesor de Matemáticas comía (y sorbía) sopa en sus clases”, recuerda. “Lo que a nosotros nos parece aquí que está bien no tiene por qué estar bien en otro país”.
Ducharse ‘a cubazos’
Gritos y ruidos ininteligibles, un sopor de calor en su cabeza y mucha gente: esas fueron las primeras impresiones de Beatriz del Río nada más aterrizar en la India en plena época de monzones. A pesar de que las calles estaban llenas de monos por todas partes y de que su casa se encontraba un poco destartalada, nada podía estropear su luna de miel con este país. “Para mí todo era maravilloso; me parecía muy divertido que se fuera la luz, que tuviera que ducharme ‘a cubazos’ o que mi casa estuviera en condiciones lamentables”, sonríe esta profesora al recordarlo.
Pero el choque cultural también llegó para ella. Las dificultades burocráticas y el simple hecho de ser mujer fueron sus principales obstáculos, pues tenía que ir acompañada por un hombre para poder cobrar su sueldo. Los horarios, otro problema. “Yo era la primera en llegar a la facultad, pero allí la gente llegaba a la hora que le daba la gana”.
Después del choque, la persona empieza a trabajar para resolver las diferencias culturales (fase de negociación) y termina por distinguir lo que es correcto de lo que no lo es (fase de aceptación).
Una americana en España
Para hablar de su experiencia educativa en un instituto de Pamplona, los profesores del I.E.S. Villa de Valdemoro contactaron a través de videoconferencia con Sarah Mac Gregor, una educadora del instituto de Denver que sentía curiosidad por conocer el modelo educativo español. Ella también tuvo que afrontar el choque cultural: “Lo bueno del sistema americano es que el profesor tiene su propia clase y manda en su territorio. En España, la clase es de los alumnos y son los profesores los que se van cambiando de sala en sala. A mí se me hacía muy difícil cargar con todo el material cuando tenía que cambiarme de clase”.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada