El escritor Antonio Gómez Rufo lleva varios meses viajando por toda la geografía española para presentar su última novela, titulada La abadía de los crímenes (Planeta). A finales de marzo hizo una parada en la librería Carrero de Valdemoro para participar en un encuentro con los lectores, en el que conquistó con su sentido del humor y cercanía.

Gómez Rufo nació en Madrid, una ciudad de la que se declara enamorado. Su afición por la escritura despertó a los ocho años, una edad en la que ya escribía poesías. Una vocación que sigue más viva que nunca y a la que da rienda suelta en un lugar especial: “Escribo en un sitio al que yo llamo la madriguera, una parte de mi casa que tengo perfectamente aislada y en la que escribo por la noche en silencio absoluto. Allí puedo entrar en un estado de pura creación literaria sin nada que me entorpezca el trabajo”.
Su última novela también salió de esta madriguera, aunque ponerle nombre fue un poco más complicado. “Para mí lo más difícil no es escribir el principio ni el final, sino encontrar un título. Prefiero escribir diez novelas antes que titular una sola. Por eso mis títulos siempre son el resultado de una votación entre todos mis amigos”, explicó. En el caso de La abadía de los crímenes, Gómez Rufo reconoció agradecido y orgulloso que el título había surgido de una votación de sus lectores en Facebook.
El argumento de su nueva obra nos traslada a la España del siglo XIII durante el reinado de Jaime I de Aragón que, acompañado de su séquito, decide viajar hasta un convento donde varias novicias han sido asesinadas. Allí conocerá a Constanza, una monja navarra dispuesta a resolver el misterio de los asesinatos con una increíble capacidad de deducción que hasta el mismísimo Sherlock Holmes envidiaría.
“Creo que La abadía de los crímenes es mi mejor novela porque he conseguido algo que llevo buscando mucho tiempo: destilar. Cuando la acabé tenía ochocientas páginas, pero me di cuenta de que tenía que quitarle todo lo que sobraba y dejarla de una manera en que el lector no pudiese soltarla”, explicó el autor. Sin duda alguna ha logrado su propósito, ya que nos encontramos ante un libro tan adictivo que cuando se empieza es imposible de dejar. Además, consigue que quien se pasee por sus páginas también lo haga por el interior de los pasillos de la abadía e, incluso, que se siente a la mesa junto al imponente monarca y la entrañable religiosa, personajes inolvidables de esta historia.

En un ambiente distendido, acompañado por lectores y libros, el autor madrileño recordó el momento más emotivo de su carrera como escritor, que sucedió tras publicar una de sus novelas, Los mares del miedo (Planeta, 2002). “Recibí el correo electrónico de una señora de 65 años que me dijo: «Me quedan seis meses de vida y después de leer su libro he tenido el valor de dejar a mi marido. Voy a terminar de vivir mi vida con el hombre del que he estado siempre enamorada». Durante varios días me planteé si tenía que dejar de escribir; no me gusta poder decidir sobre la vida de las personas a través de la literatura, es una gran responsabilidad”, relató.
Cuando ya se está preparando la tercera edición de La abadía de los crímenes, Gómez Rufo no duda en decir que su próxima novela superará a la anterior: “En el momento en que te creas que has escrito un gran libro y que ya es lo máximo que has podido escribir, retírate, dedícate a otra cosa. En la vida lo que tenemos que hacer es aprender siempre y la muerte es el último acto de aprendizaje”.
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