Espero que el lector me lo permita: me gustaría empezar con un recuerdo. Hace dos años, un viernes de enero cubierto de nieve en Valdemoro, conocí a Ángel Utrillas en la presentación de su segundo libro en la Biblioteca Ana María Matute. “El frío y el paisaje nevado” -me comentó- “han hecho que mucha gente prefiera quedarse en casa”.
Dos años y dos libros después, una tarde del pasado mes de abril volví a encontrarle en el mismo lugar, presentando su cuarta obra, Recuerdos de lluvia y cierzo (Bohodón Ediciones, 2011). Esta vez el tiempo meteorológico se había puesto de su parte. Sin embargo, tenía dos rivales de Primera División contra los que competir, el Madrid y el Barça, que ese día jugaban uno de sus clásicos. El resultado: la sala de la biblioteca estaba llena. “Que estéis tantas personas aquí, para mí es una goleada total”, agradeció a los asistentes.

Los comienzos son duros, pero poco a poco este escritor turolense se ha ido haciendo un hueco en las estanterías de muchos lectores. “El libro más complicado de publicar fue el primero. Tardé nueve años desde que lo escribí hasta que lo conseguí publicar. Con el segundo asciendes a contador de historias, el término que a mí más me gusta y en el que prefiero quedarme porque parece que requiere menos responsabilidad”, afirmó el autor.
“Con el tercer libro te puedes considerar escritor, pero yo no me lo considero. Cuando viene el cuarto es cuando se empiezan a cansar de ti”, confesó Ángel con pesimismo. “Yo creo que los lectores se han cansado de mí y quizá yo también me esté cansando de pelear porque son muchas horas dedicadas a esto y no son horas mías, también son horas de mi familia. Pero sé que voy a seguir escribiendo, aunque no sé si seguiré publicando. La evolución de Recuerdos de lluvia y cierzo nos lo dirá”.
Contador de ficción y realidad
El último libro de Ángel Utrillas es una colección de relatos, pero en realidad es una colección de recuerdos. “Las historias de cierzo son las leyendas de Teruel que mi abuelo me contaba a la luz de la lumbre; las de lluvia son relatos relacionados con experiencias que he vivido en mi trabajo, casi todas envueltas en una tragedia; luego hay otras que no son ni de Teruel ni de mi trabajo, pero también quise incluirlas”, explicó.
El lector que quiera empaparse de Recuerdos de lluvia y cierzo descubrirá historias de amor y de guerra, de humor y de tristeza y, sobre todo, muchas sorpresas. El libro se compone de diecisiete relatos, cada uno especial y único en sí mismo.

Desde la primera presentación a la que asistí aquel viernes de enero, siempre he escuchado a Ángel definirse como un contador de historias atípico: “Los sabios de este mundo dicen que tú tienes que tener la novela totalmente estructurada; yo no. Yo tengo claro el principio y el final, y mi objetivo es unirlos, pero me dejo influir por los acontecimientos y si hay un eclipse mientras escribo, yo reflejo un eclipse en el papel. Y si mañana me toca la primitiva, pues lo escribiré también… y os lo enviaré desde el Caribe”, bromeó.
Espero que el lector me lo permita: me gustaría terminar con una opinión personal. Aunque reconozco que yo no soy Yasmina, la ‘Adivina Divina’ -personaje de uno de sus relatos- tengo muy buenas vibraciones para este libro. Por eso estoy segura de que Recuerdos de lluvia y cierzo devolverá a Ángel Utrillas la ilusión de seguir publicando, ya sea desde el Caribe, Valdemoro o Teruel, pero siempre como contador de historias y, por supuesto, como escritor.
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